Somos una cultura híbrida y a partir de ello configuramos nuestra imagen. Para esto incorporamos a una base masiva y funcional propia de la globalización el toque de autor que concentra un rasgo artesanal distintivo. Diversidad e igualdad, entonces, no se excluyen. Cada quien grita con los retazos en su cuerpo lo que es o su deseo.
La socióloga pronostica un próximo quiebre: el año 2020. Ese será el momento en que el diseño incorporará todos los rasgos de una sociedad cibernética, digitalizada y polarizada: materiales tecnológicos, vestidos inteligentes y prototipos únicos versus reciclado de prendas y reconfiguración.